Mediación familiar

Mediación familiar

La familia es un sistema vivo, que interactúa con el medio constantemente y que experimenta cambios de forma continua.
Sus miembros deben enfrentarse a nuevos retos de adaptación o desajuste. Cada etapa del ciclo vital encierra sus conflictos nucleares y específicos, pero también abre nuevas expectativas, alternándose en el proceso de desarrollo periodos de equilibro y desequilibrio. Supone un proceso continuo de superación de crisis, algunas de las cuales se mezclan y superponen.

Las disputas interpersonales se resuelven mejor conservando un ámbito de privacidad y la mayoría de las personas prefieren arreglar los asuntos familiares dentro de los límites de la  propia familia. Con la intervención de  un mediador se sitúa el conflicto en un ámbito privado que favorece la solución y su desarrollo en la esfera más personal.

En la mediación familiar se puede tratar cualquier cuestión que surja en la convivencia normal de la pareja o en la interrelación con los hijos o con cualquier persona que conviva con la familia. Se trata de exponer ante una tercera persona – el mediador- cualquier cuestión en la que haya podido surgir una discrepancia. Igualmente en conflictos graves que conducen a la ruptura o cuando esta ya se ha producido procede encauzar las bases de las relaciones con los hijos a través de la mediación.